domingo, 14 de mayo de 2017

LAS CONVERSACIONES SOBRE SIRIA Nueva parada en la capital kazaja

LAS CONVERSACIONES SOBRE SIRIA 
Nueva parada en la capital kazaja  Astaná, mayo 2017
por Ramiro Rodríguez Bausero

Los días 3 y 4 de mayo se llevaron a cabo en la capital de Kazajstán, una nueva instancia de  conversaciones relativas a la guerra civil en Siria, tal como había sido acordado el pasado mes  de abril. En esta nueva parada del Proceso de Astaná participaron representantes de Rusia,  Turquía e Irán, además de delegados del régimen de Damasco, así como funcionarios de los  gobiernos de Jordania, Estados Unidos, y el Enviado Especial por Naciones Unidas, Staffan de  Mistura.  Los  delegados  de  la  llamada  oposición  abandonaron  las  conversaciones  y  no  participaron de esta instancia.  
El avance registrado en este encuentro fue la firma de un acuerdo por el que se constituirían  zonas de “desescalada bélica” en varios puntos de Siria a determinar.  
De acuerdo al Enviado de Naciones Unidas, se trató de encontrar un término adecuado a esta  iniciativa, que trate de recoger la intención de los negociadores de que se verifique en las  zonas determinadas la mayor reducción posible en el uso de armas, especialmente material  bélico pesado y aviones.  
El punto negativo, que permite aventurar la poca efectividad del acuerdo, es que el mismo no  fue suscrito ni por las fuerzas gubernamentales sirias, ni por la oposición, que como fuera  dicho abandonó las negociaciones una vez más en respuesta a la continuación de los ataques  aéreos, y mantiene su disconformidad respecto de la participación iraní en este proceso de  conversaciones. Respecto del gobierno de Al‐Assad, si bien se ha manifestado estar a lo  acordado por las potencias garantes, también se ha expresado que continuará combatiendo a  los grupos rebeldes allí donde estos se encuentren. 
El objetivo de la instalación de estas cuatro zonas – que se establecerían en la provincia de  Idlib, al noroeste del país, en la provincia central de Homs, la región controlada por los  rebeldes al sur a lo largo del Jordán, y en las inmediaciones de Damasco1 ‐ es el de poner fin  inmediato  a  la  violencia  y  proporcionar  las  condiciones  para  el  retorno  de  refugiados  y                                                                1 Más detalles de estas zonas de pueden obtener en http://mfa.gov.kz/index.php/en/last‐news/8822on‐the‐outcome‐of‐the‐fourth‐international‐meeting‐on‐syria‐within‐the‐framework‐of‐the‐astanaprocess  

desplazados de manera segura y voluntaria. Asimismo, se acuerda que se tomarán medidas  tendientes a restablecer infraestructuras básicas para la población.  
Estados Unidos habría expresado ser partidario de cualquier iniciativa hacia la paz, a pesar de  que estas cuatro regiones estarían también cerradas a la aviación norteamericana. En este  sentido, fuentes del  Pentágono habrían expresado que dado que las zonas no se encuentran  en aéreas de actividad de ISIS, donde actúan principalmente las fuerzas norteamericanas, la  creación de estas cuatro zonas no cambiaría o alteraría la misión militar de Estados Unidos de  ningún modo.  
El proceso de conversaciones llevado adelante en Ginebra y Astaná presenta como aspecto  destacable y positivo, el hecho de estar logrando una continuidad en el tiempo, necesaria para  que estos esfuerzos negociadores permanezcan en estado de alerta y al permanente escrutinio  de la opinión pública internacional.  
Lamentablemente la salida de la mesa de negociaciones y no participación de ese grupo que se  etiqueta como “rebelde”, obsta grandemente a la legitimidad del propio proceso y por ende, al  cumplimiento efectivo de las cuestiones que se van resolviendo. 
Más allá de los esfuerzos de los negociadores de Rusia, Turquía e Irán, y las distintas iniciativas  que han surgido, como esta última de crear esas cuatro zonas de “desescalada” bélica, el  hecho de no contar con el apoyo ni del gobierno de Damasco, ni de las fuerzas “rebeldes”,  amenaza que al acuerdo alcanzado sobre estas zonas quede en letra muerta, y enrarezca el  ánimo y las esperanza de avance del todo el proceso. 
Los participantes acordaron mantener el próximo encuentro en la capital kazaja a mediados de  julio próximo, con una escala previa de consultas de expertos en Ankara dos semanas antes. 

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