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Crónicas Bizantinas

1 Al igual que Roma, Estambul se levantó sobre 7 colinas, con una vocación de ser puerta y puente entre Oriente y Occidente. Hoy Estambul sigue cumpliendo fielmente su designio histórico; con sus 10 millones de habitantes, es reflejo de un país (aunque no es su capital) que se muere por pertenecer y ser aceptada por una dubitativa Europa Occidental, aunque el llamado del almuédano a la oración nos recuerda que hay ataduras que no se pueden romper con facilidad, ni siquiera a pesar de las audaces reformas que introdujo Mustafa Ataturk desde 1923, ícono y líder de la Turquía republicana. Un crucero por el Bósforo nos descubre un perfil ciudadano recortado por redondeadas bóvedas de las mezquitas, con sus minaretes queriendo alcanzar el cielo. Desde ellos, poderosos altoparlantes, 5 veces al día, inundan la ciudad del inquietante canto para que los fieles cumplan con uno de los 5 pilares del Islam. También nos permite comprender la importancia estratégica de este enclave: vemos d...

Crónicas Andaluzas

Como dicen Los del Río, Sevilla tiene un color especial. Pero no solo el sentido de la vista nos despierta la capital de Andalucía. Es el color del atardecer sobre el Guadalquivir dando paso a la luna lorquiana, recortando las siluetas de la Catedral , la tercera del mundo, su Giralda, las murallas del viejo Alcázar, las torres de la Plaza de España, y las multicolores cúpulas de las iglesias. Es el olor de los azahares de los naranjos alineados en las tortuosas calles de la vieja Hispalis, apretados por el calor meridional. Es el ruido alborotado de la noche sevillana que nos acodó entre tascas y bares al son de sevillanas. El gusto, todo nuestro, el de bucear entre gambas, salmorejos, gazpachos, manzanillas y pescaítos. La consigna es perderse. Primero, por su calles acaracoladas desde la Catedral , tomando hacia el barrio de la Judería , el de Santa Cruz, y de ahí dejarse llevar por las señas de los naranjos hasta las plazas Nueva, la de Encarnación, la plaza de la Mastran...

Crónicas Madrileñas

Buenas y madrileñas tardes. Finalmente, luego de peregrinar por aviones y aeropuertos (incluyendo 5 horas de recorrida por miami, su art deco south beach, su downtown y su bayside, con una humedad abrasadora, y la ida a madrid en primera clase), llegué a la capital de España, ahora con 29 grados de temperatura. La ciudad es reflejo de los distintos periodos históricos por los que pasó, desde las calles tortuosas y angostas de los alrededores de la Plaza Mayor (donde ya supe comerme un refuercito de jamón crudo en el museo del jamón), hasta las avenidas más anchas del siglo XIX, como el elegante Paseo de la Castellana. Hoy a la mañana me fui hasta el Parque del Retiro, y de ahí al Centro Cultural Reina Sofía, donde entre obras de Miró, Dalí y Picasso, llegue finalmente a su Guernika, impresionante. Al salir del Museo me fui por la calle de Atocha hasta la Plaza Mayor y sus distintas galerías y pasivas; desde ahí, siempre serpenteando por las calles llegué al ...

Crónicas Cariocas

Para los uruguayos, el pueblo brasilero es una envidiable comunidad de optimismo y alegría, no importa cuan difícil sea la situación por la que atraviesen. Dos ejemplos me permiten ilustrar mejor esta impresión. Una de las mejores formas de conocer a un pueblo es mezclarse con él, y una de las mejores maneras de hacerlo es viajar en ómnibus. El viaje en ómnibus, sobre todo a la hora de salida del trabajo es definitivamente una experiencia imperdible: la gente que de a poco va llenándolo, luego de pagar los R$ 1,20 correspondientes y pasar el molinete por el lado trasero, comienza a dialogar unos con otros, de una extremo al otro y a viva voz, entrecruzándose varias conversaciones en un mismo medio de transporte. Además del griterío, los vendedores ambulantes y los lisiados, en lugar de alternarse - como sucede en Uruguay- cohabitan en un mismo ómnibus, cada uno con su correspondiente speech marketinero. Por último, al bajar, nadie se mueve de sus lugares, ni frente a nuestro tímido ...

Esos cinco años

ESOS CINCO AÑOS Noche cerrada, de invierno, la luz de los relámpagos pasa a través de las ventanas y el ruido de los truenos hace temblar las sillas en el piso de madera. Como si fuera cine, la imagen comienza a desplazarse lenta, muy lentamente desde la entrada; luego de secarse los pies en el felpudo debido a la lluvia que desde hace horas no cesa;   acercándose va, camina, avanza, un color azul lo rodea todo, mezcla del color de la noche flasheado por los relámpagos. Los pasos hacían crujir la vieja madera del piso, pero   quedaba solapado por los fuertes golpes del agua en el techo. Llegando al final de la sala, de una puerta entornada asomaba una hendija de luz, era el baño, era la única luz que alumbraba el lugar, salvo la fugaz descarga del cielo.  Detrás de la puerta, ruidos de agua daban la certeza que era el baño; al final la puerta se abrió, efectivamente era el baño, el mismo en cuya tina se había inmerso por última vez hacia 5 años. La tina no esta...

Los cinco sentidos de una ciudad

Los cinco sentidos de una ciudad La primera sensación que tuve de la ciudad de Nueva York fue olfativa – el deslumbre visual quedó aplazado gracias al subte que desde el aeropuerto me impidió ir aproximándome de a poco al increíble perfil de la ciudad. Apenas pisé el suelo de Manhattan fui invadido por una embriagante mezcla de olores, tal vez por eso el nombre Manhattan tenga el significado dado por los primitivos habitantes de “la isla donde nos embriagamos”. Entre esos olores, difíciles de distinguir, no faltaban el café, la fritura, las especias, grabándose de manera indeleble en el disco duro de mi memoria olfativa. Ese “olor a Nueva York”, es intenso, cosmopolita, como la ciudad misma. Inmediatamente, los ruidos. Motores arrancando, el subte que llega, helicópteros que surcan la isla, sirenas de policías y sobretodo, de bomberos. Indudablemente esta ciudad ha tenido una intensa relación con el fuego, gracias a la cual toda la arquitectura está engarzada con escaleras d...